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Próximo Programa

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Conciertos organizados en colaboración con el Patronato y la Sociedad de Amigos de la OFUNAM.

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TERCERA TEMPORADA 2025. OFUNAM. 
PROGRAMA EXTRAORDINARIO

Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893)

     Concierto para violín y orquesta en re mayor, Op. 35

Richard Strauss (1864-1949)

     Sinfonía Alpina, Op. 64

Sylvain Gasançon, director titular

Gil Shaham, violín

​6 de diciembre, 2025.     20:00 horas

7 de diciembre, 2025.     12;00 horas

Sala Nezahualcóyotl. Centro Cultural Universitario.

$1,500.00          $900.00          $600.00

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TERCERA TEMPORADA, Programa extraordinario.

Programa extraordinario. Gil Shaham con la OFUNAM

Piotr I. Tchaikovsky, Richard Strauss

“UNA EXPERIENCIA EXTRAORDINARIA CON LA OFUNAM: EL VIRTUOSISMO DE GIL SHAHAM Y LA GRANDEZA DE STRAUSS”

La OFUNAM y su Patronato, junto con la Sociedad de Amigos, tienen el honor de invitarle a un programa verdaderamente excepcional que celebra el arte, la generosidad y el poder transformador de la música.

Por primera vez junto a nuestra orquesta, recibiremos al extraordinario violinista estadounidense Gil Shaham, uno de los intérpretes más admirados de nuestro tiempo, reconocido por su musicalidad luminosa, su sonido inconfundible y una sensibilidad artística que conquista al público en cada escenario del mundo. Su presencia en esta ocasión es un privilegio para la OFUNAM y para todos los melómanos.

Shaham interpretará el Concierto para violín de Piotr Ilich Tchaikovsky, una de las obras más queridas y emblemáticas del repertorio, célebre por su lirismo arrebatador, su deslumbrante virtuosismo y una intensidad emocional que toca profundamente a quien la escucha. Será una oportunidad irrepetible para disfrutar esta obra maestra en manos de un artista excepcional.

El programa culminará con la imponente Sinfonía Alpina de Richard Strauss, una aventura sonora y visual que nos conduce, paso a paso, por la majestuosidad de la montaña, sus paisajes, su dramatismo y su belleza desbordada. Una partitura monumental que solo las grandes orquestas pueden afrontar con plenitud, y que la OFUNAM presentará bajo la dirección de su titular, Sylvain Gasançon, en una interpretación que promete ser memorable.

Este concierto es, además, a beneficio de nuestra querida OFUNAM. Su asistencia y apoyo son esenciales para continuar fortaleciendo el proyecto artístico y formativo de nuestra orquesta universitaria.

AMIGOS DE LA OFUNAM – Compartiendo la Pasión por la Música.

PIOTR ILLICH TCHAIKOVSKY (1840-1893). Concierto para violín y orquesta en re mayor, Op. 35. Duración aproximada: 33 minutos.

Piotr I. Tchaikovsky: El Poeta del Alma Rusa

“Inspiración es una palabra difícil; lo que la gente llama inspiración, yo lo llamo trabajo diario.” – Piotr Ilich Tchaikovsky

Piotr Ilich Tchaikovsky fue uno de los compositores más influyentes del Romanticismo, cuya música, cargada de lirismo, dramatismo y un refinado sentido melódico, traspasó fronteras y conquistó públicos de todo el mundo. Nacido el 7 de mayo de 1840 en Vótkinsk, Rusia, su obra fusiona la tradición musical europea con la identidad rusa, logrando un lenguaje profundamente emocional y accesible.

Tchaikovsky desarrolló un estilo que combinaba una notable riqueza armónica con una extraordinaria capacidad para construir melodías memorables. Su música se caracteriza por: Profundo lirismo: melodías amplias y emotivas. Ritmo dramático y contrastante: alternando pasajes serenos con clímax orquestales intensos. Colores orquestales vivos: un manejo magistral de las secciones de cuerdas, maderas y metales. Influencia popular: incorporación de danzas y giros melódicos de origen ruso.

En el contexto de la Rusia zarista del siglo XIX, Tchaikovsky fue una figura clave en la internacionalización de la música rusa. Su trabajo coincidió con un momento de creciente interés en afirmar una identidad cultural propia, pero él se apartó del nacionalismo estricto de “Los Cinco” para abrazar un enfoque más cosmopolita. Su música dialogó con la tradición europea, especialmente la francesa e italiana, sin perder el alma rusa.

En 1891, Tchaikovsky viajó a Estados Unidos para dirigir la apertura oficial del Carnegie Hall en Nueva York. Aunque era reservado y poco dado a los viajes largos, aceptó la invitación y fue recibido con ovaciones. Dirigir en un evento tan prestigioso reafirmó su estatus como compositor de relevancia mundial.

Tchaikovsky transformó la orquesta romántica al dotarla de una dimensión emocional inédita. Sus ballets redefinieron el género, integrando la música como un elemento narrativo central. Además, logró una síntesis entre lo popular y lo académico que inspiró a generaciones posteriores. Su legado ha influido en compositores como Rachmáninov, Prokófiev y Shostakóvich.

Piotr Ilich Tchaikovsky, compositor ruso del Romanticismo, unió lirismo melódico y riqueza orquestal para crear obras universales como El lago de los cisnes y la Sinfonía “Patética”. Su música, emocional y atemporal, integró lo popular y lo académico, marcando un antes y un después en la historia musical.

El Canto del Alma: El Concierto para Violín en Re Mayor de Piotr Ilich Tchaikovsky

"La música es la verdadera encarnación de la belleza, y el violín es su voz más apasionada." – Inspirado en el espíritu de Tchaikovsky

El Concierto para violín en re mayor, Op. 35 de Piotr Ilich Tchaikovsky es una de las joyas más célebres y virtuosas del repertorio para este instrumento. Compuesto en 1878, durante un periodo de retiro en Clarens, Suiza, refleja un momento crucial en la vida personal y creativa del compositor. Concebido inicialmente para el violinista Leopold Auer, este rechazó estrenarlo alegando su complejidad técnica, lo que retrasó su debut hasta 1881.

El estreno se llevó a cabo el 4 de diciembre de 1881 en Viena, Austria, llevando como solista a Adolf Brodsky bajo la dirección de Hans Richter.

Características Musicales: Demandas extremas en pasajes de dobles cuerdas, arpegios y saltos amplios. Frases amplias y cantábiles, propias del lirismo tchaikovskiano. Tres movimientos con una clara narrativa emocional. Presencia de ritmos y giros melódicos de inspiración folclórica rusa. El acompañamiento equilibra el lucimiento solista y el diálogo con la orquesta.

En la Rusia del último tercio del siglo XIX, el violín comenzaba a consolidarse como instrumento protagonista en los escenarios internacionales, gracias a figuras como Sarasate y Joachim. Tchaikovsky, con su espíritu cosmopolita, creó un concierto que combinaba la pasión rusa con la elegancia vienesa y el refinamiento de la tradición germánica. El estreno en Viena fue recibido con críticas encontradas: mientras algunos lo consideraron excesivamente virtuoso y “vulgar” para la época, otros destacaron su riqueza melódica y su energía contagiosa. Con el tiempo, se convirtió en una obra de referencia, interpretada por los más grandes violinistas del siglo XX y XXI.

 

Descripción de Cada Movimiento

I. Allegro moderato – Euforia y Nobleza. En forma sonata, el primer movimiento se abre con una introducción orquestal breve, estableciendo el tono majestuoso. La entrada del violín solista trae el tema principal, amplio y luminoso, con un carácter heroico. La escritura para el solista combina pasajes de gran cantabilidad con secciones de virtuosismo extremo: rápidas escalas, dobles cuerdas y saltos armónicos. El segundo tema, más lírico, contrasta con la energía inicial y aporta un aire romántico y contemplativo. El desarrollo explora modulaciones y diálogos intensos entre el violín y la orquesta, culminando en una cadenza escrita por el propio compositor que sirve como puente hacia la reexposición y la coda triunfal.

II. Canzonetta: Andante – Melancolía Intimista. Este movimiento, de carácter lírico y reflexivo, es un canto contenido, casi una confesión personal. El violín entona una melodía suave y envolvente sobre un acompañamiento delicado de maderas y pizzicatos de cuerda. Su aire de serenata nocturna aporta un contraste emocional con el ímpetu del primer movimiento. La forma ternaria (A-B-A) presenta una sección central más animada, pero sin romper la atmósfera íntima. Su título, Canzonetta, hace referencia a una canción breve, y efectivamente, su sencillez melódica oculta una complejidad armónica sutil y refinada.

III. Finale: Allegro vivacissimo – Danza Triunfal Rusa. El movimiento final irrumpe con energía vibrante, basado en ritmos de danza rusa y giros melódicos folklóricos. El violín despliega pasajes vertiginosos de escalas, arpegios y staccatos, exigiendo absoluta precisión técnica. La orquesta responde con igual vitalidad, creando un diálogo dinámico que desemboca en una explosión de júbilo. Este final resume el espíritu de la obra: una combinación perfecta de virtuosismo, pasión y color orquestal, dejando una impresión arrebatadora en el oyente.

Este concierto se convirtió en modelo de equilibrio entre lucimiento solista y riqueza orquestal. Su estructura narrativa y su carácter profundamente emotivo abrieron nuevas posibilidades expresivas para el violín, inspirando a compositores posteriores como Sibelius y Shostakóvich. Además, consolidó a Tchaikovsky como un maestro absoluto del concierto romántico, al nivel de Beethoven, Mendelssohn y Brahms.

El Concierto para violín en re mayor de Tchaikovsky, estrenado en Viena en 1881 por Adolf Brodsky, es una obra maestra del Romanticismo. Con lirismo, virtuosismo y un marcado carácter ruso, sus tres movimientos ofrecen una narrativa emocional única, convirtiéndolo en uno de los conciertos más interpretados de la historia.

PRIMERA INTERPRETACIÓN CON OFUNAM: 7 de noviembre de 1940 en el Anfiteatro Simón Bolívar con la dirección de José F. Vásquez y Benjamín Cuervo como solista.

INTERPRETACIÓN MÁS RECIENTE: 15 y 16 de octubre de 2022 en Sala Nezahualcóyotl, bajo la dirección de Ludwig Carrasco y Manuel Ramos en la parte solista.

PERSONALIDADES QUE HAN INTERPRETADO EL CONCIERTO PARA VIOLÍN: Ruggiero Ricci, Isidor Lateiner. Eugene Fodor, Hans Maile, Fredell Lack, Stephanie Chase, Itzhak Perlman, Shlomo Mintz, Erika Dobosiewicz, Ryu Goto, Massimo Quarta, Ilya Ioff.

Esta será la vigésima octava ocasión en que esta obra forme parte del repertorio de la orquesta.

 

RICHARD STRAUSS (1864-1949). Sinfonía Alpina, Op. 64. Duración aproximada: 50 minutos.

Richard Strauss: El arquitecto del sinfonismo tardorromántico

“Mi música no es moderna, es simplemente lo que yo siento.” Richard Strauss

El 11 de junio de 1864 nació en Múnich uno de los compositores más influyentes del tránsito entre el Romanticismo tardío y la modernidad del siglo XX: Richard Strauss. Su legado, vasto en óperas, poemas sinfónicos y música vocal, lo coloca como figura fundamental en la evolución del lenguaje orquestal y en la redefinición del drama musical.

Strauss fue un maestro de la orquestación. Su música se caracteriza por una amplitud sonora deslumbrante, una paleta tímbrica rica y una escritura sinfónica de gran complejidad técnica. Cultivó especialmente el poema sinfónico, donde la narratividad literaria se traslada al plano instrumental, mostrando su genial capacidad descriptiva. Obras como Don Juan (1889) o Así habló Zaratustra (1896) evidencian la influencia de Liszt y Wagner, aunque llevadas a una expresión más moderna y grandilocuente.

En el terreno operístico, Strauss exploró lo psicológico y lo expresionista: Salome (1905) y Elektra (1909) abrieron paso a una sonoridad desgarradora y radical, mientras que Der Rosenkavalier (1911) mostró su habilidad para el lirismo nostálgico y la evocación del pasado vienés. Sus lieder, por su parte, destacan por la sensibilidad melódica y la íntima fusión entre poesía y música, como se aprecia en los Vier letzte Lieder (1948).

Strauss vivió un periodo convulso: desde la Alemania imperial hasta la Segunda Guerra Mundial. Su música, enmarcada en el auge del tardorromanticismo y el expresionismo alemán, dialogó con las tensiones culturales de su tiempo. Aunque ocupó cargos oficiales durante el régimen nazi, su relación con el poder fue ambigua; protegió a artistas judíos y sufrió presiones por su matrimonio con Pauline de Ahna, de ascendencia parcialmente judía.

Simboliza el puente entre dos eras: la culminación del Romanticismo y la irrupción de la modernidad. Su lenguaje orquestal influenció a generaciones de compositores y marcó el desarrollo de la música cinematográfica del siglo XX.

Características principales: Maestro indiscutible de la orquestación sinfónica. Cultivador del poema sinfónico narrativo. Renovador del drama operístico, con un estilo expresivo, psicológico y a veces provocador. Gran autor de lieder, en especial sus últimas obras, cargadas de melancolía y trascendencia.

Durante los ensayos de Salome, muchos músicos se escandalizaron por la violencia armónica y la crudeza expresiva de la obra. Strauss, con ironía, comentó: “Tranquilos, dentro de diez años estarán silbando mis melodías en las calles”. Y, en efecto, con Der Rosenkavalier su música alcanzó un éxito popular inmediato, siendo recordada incluso fuera de los teatros.

Richard Strauss aportó a la música una nueva dimensión expresiva y sinfónica, combinando la riqueza descriptiva del Romanticismo con la radicalidad de la modernidad. Su influencia se proyecta no solo en la ópera y la música sinfónica, sino también en el cine, donde su orquestación inspiró a compositores como John Williams y Bernard Herrmann.

Richard Strauss (1864-1949) fue un compositor alemán esencial del tardorromanticismo. Maestro de la orquestación, destacó en el poema sinfónico, la ópera y el lied. Con obras como Así habló Zaratustra y Der Rosenkavalier, renovó el lenguaje musical y dejó una huella profunda que influye en la música hasta hoy.

La Grandeza de la Naturaleza en Sonido: La “Sinfonía Alpina” de Richard Strauss

“En mi Sinfonía Alpina he pintado la vida misma: grandeza, lucha y rendición al misterio eterno de la naturaleza.” – Richard Strauss

El 28 de octubre de 1915, en el Philharmonie de Berlín, tuvo lugar el estreno de una de las partituras más monumentales del repertorio sinfónico: la Sinfonía Alpina (Eine Alpensinfonie), Op. 64 de Richard Strauss. La obra fue interpretada por la Orquesta de la Corte de Dresde (Staatskapelle Dresden) bajo la dirección del propio compositor, consolidando así una de las páginas más grandiosas y desafiantes de la música orquestal del siglo XX.

La Sinfonía Alpina se distingue por su enorme orquesta, que incluye más de 120 músicos, con instrumentación que abarca desde los registros más graves hasta el uso de órganos, celesta, eólicos y percusiones poco frecuentes. Strauss crea un verdadero poema sinfónico ampliado, aunque él mismo lo consideró su última gran contribución al género.

En lo musical, la obra se caracteriza por: Un lenguaje tardorromántico y post-wagneriano, cargado de cromatismos y modulaciones amplias. La espectacularidad orquestal, con recursos descriptivos que representan fenómenos naturales como el amanecer, la tormenta y la caída de la noche. Una clara estructura narrativa programática, en 22 secciones continuas que describen la ascensión y descenso de una montaña. La combinación de la grandeza heroica con momentos de intimidad contemplativa.

La obra surge en un momento de gran transformación histórica. Compuesta entre 1911 y 1915, fue concluida poco después del inicio de la Primera Guerra Mundial. En ese contexto, Strauss quiso expresar una visión casi panteísta de la naturaleza, en contraste con la destrucción y la violencia del conflicto bélico.

La Sinfonía Alpina puede interpretarse también como una meditación filosófica: el ascenso a la montaña simboliza la superación personal, el esfuerzo humano y la fugacidad de la existencia, ideas muy cercanas a la tradición nietzscheana que ya había inspirado su obra Así habló Zaratustra.

Características principales: Obra monumental del género sinfónico-poemático. Duración aproximada de 50 minutos, estructurada en 22 secciones. Una de las partituras más exigentes para orquesta por su instrumentación y complejidad técnica. Una síntesis entre naturaleza, filosofía y música. Considerada la última gran obra sinfónica programática de Strauss.

 

Descripción de cada movimiento/sección

La obra se organiza en 22 episodios sucesivos, que narran la jornada de un montañista desde la noche previa, pasando por la ascensión, hasta el regreso al anochecer:

Noche (Nacht). La obra inicia en penumbras, con acordes sombríos que evocan el misterio nocturno.

Amanecer (Sonnenaufgang). Una fanfarria radiante anuncia el despertar del sol, uno de los momentos más majestuosos de la sinfonía.

La Ascensión (Der Anstieg). Motivos rítmicos ascendentes ilustran el inicio de la subida, con energía y determinación.

Entrada en el bosque (Eintritt in den Wald). Las maderas y cuerdas evocan la serenidad y frescura del bosque alpino.

Errando junto al arroyo (Wanderung neben dem Bache). La música fluye ligera, imitando el correr cristalino del agua.

Junto a la cascada (Am Wasserfall). Una textura sonora vibrante describe la caída del agua, con brillantez orquestal.

Aparición (Erscheinung). Una sección etérea, casi mágica, con tintes de revelación espiritual.

En los prados floridos (Auf blumige Wiesen). Música lírica y alegre, evocando la belleza de los campos en flor.

En el sendero de los matorrales (Auf der Alm). Incluye evocaciones pastorales, con sonidos de trompas que sugieren llamadas de pastores.

A través de los matorrales y zarzas (Durch Dickicht und Gestrüpp auf Irrwegen). Texturas densas reflejan la dificultad del camino enredado.

En el glaciar (Auf dem Gletscher). Pasajes fríos y cristalinos evocan la inmensidad helada de los glaciares.

Peligrosos momentos (Gefahrvolle Augenblicke). Una sección de tensión creciente, con disonancias y percusiones amenazantes.

En la cima (Auf dem Gipfel). Culminación triunfal, con la orquesta en plena sonoridad; transmite la majestuosidad del paisaje alpino.

Visión (Vision). Un instante contemplativo, casi trascendental, con tintes filosóficos.

Niebla se espesa. Sonoridades difusas que representan la niebla envolviendo la montaña.

El sol se oscurece (Die Sonne verdüstert sich allmählich). Música sombría anuncia el cambio de clima.

Elegía (Elegie). Una sección lírica, melancólica, que evoca reflexión y fragilidad.

Tormenta y tempestad, descenso (Gewitter und Sturm, Abstieg). Uno de los pasajes más impactantes: percusión y metales desatan un caos sonoro.

Puesta de sol (Sonnenuntergang). Música cálida y melódica que describe la serenidad del atardecer.

Final (Ausklang). Un regreso al motivo principal, con carácter nostálgico.

Noche (Nacht). El ciclo se cierra como comenzó, en la oscuridad, reflejando el eterno retorno de la naturaleza.

Strauss confesó que la inspiración para esta sinfonía provenía de una excursión juvenil en los Alpes bávaros, cuando junto a un grupo de amigos se perdió en medio de una tormenta. Años después, esa experiencia se transformó en una obra monumental que sintetiza el poder, la belleza y el misterio de la montaña.

La Sinfonía Alpina es considerada la culminación del poema sinfónico romántico. Con ella, Strauss elevó la música descriptiva a su máxima expresión, convirtiéndola en una experiencia filosófica y sensorial. Además, anticipó técnicas de orquestación que influirían en la música cinematográfica, inspirando a compositores como Korngold, Herrmann y John Williams.

La Sinfonía Alpina de Richard Strauss, estrenada en 1915 en Dresde bajo su batuta, es un monumental poema sinfónico en 22 secciones que describe la ascensión y descenso de una montaña. Obra maestra del tardorromanticismo, combina naturaleza, filosofía y orquestación colosal, marcando un hito en la música sinfónica del siglo XX.

PRIMERA INTERPRETACIÓN CON OFUNAM: 17 de junio de 1995 en la Sala Nezahualcóyotl con la dirección de Ronald Zollman.

Esta será la seguunda ocasión en que esta obra forme parte del repertorio de la orquesta.

​​Notas de Roberto Smith.

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Sylvain Gasançon, director titular

Originario de Metz, Francia, Sylvain Gasançon comenzó sus estudios de violín y dio sus primeros conciertos desde temprana edad. Se formó en el Conservatorio Real de Bruselas con Endre Kleve y más tarde estudió dirección de orquesta con Jean-Sébastien Béreau, Gerhard Markson, Gianluigi Gelmetti, Pinchas Zukerman y Jorma Panula en ciudades como Salzburgo, Siena, Ottawa, Lausana y San Petersburgo. Cuenta con un título del Conservatorio Nacional Superior de Música de París y una maestría en musicología por la Universidad de París. Su vínculo con la Orquesta Filarmónica de la UNAM comenzó en 2005, al obtener el primer lugar en la segunda edición del Premio Internacional Eduardo Mata de Dirección de Orquesta. Desde entonces ha dirigido al conjunto en diversas ocasiones y, en 2023, fue nombrado su director titular. En 2006 obtuvo el segundo lugar en el Concurso Internacional Jorma Panula en Finlandia. Ha dirigido orquestas como la Sinfónica Portuguesa, la Filarmónica de Magdeburgo, la Sinfonia Rotterdam, la Filarmónica de Hong Kong, la Filarmónica de Buenos Aires, la Orquesta del Estado de São Paulo, y las orquestas sinfónicas nacionales de Argentina, Chile, Colombia y México.

Gil Shaham, violín

Gil Shaham es reconocido como uno de los violinistas más destacados de la actualidad. Su carrera internacional abarca presentaciones como solista con algunas de las orquestas más importantes del mundo, colaboraciones con destacados directores, recitales y participaciones en festivales de gran prestigio. En los últimos años ha ofrecido recitales junto al pianista Akira Eguchi y ha interpretado la integral de las sonatas y partitas para violín solo de Johann Sebastian Bach, tanto en concierto como en grabaciones. Se presenta regularmente con la Filarmónica de Berlín, las orquestas sinfónicas de Boston, Chicago, San Francisco, la Filarmónica de Israel, la Orquesta de París, la Filarmónica de Nueva York y la Filarmónica de Los Ángeles, entre otras. Ha mantenido residencias de colaboración con las orquestas de Montreal, Stuttgart y Singapur. Cuenta con una amplia discografía que incluye más de veinte grabaciones de conciertos y obras para violín solo, editadas por sellos internacionales y por su propio sello, Canary Classics, fundado en 2004. Entre sus grabaciones destacan 1930s Violin Concertos Vol. 2 (2016) y los conciertos de Beethoven y Brahms junto a The Knights (2021), ambas nominadas al Premio Grammy. Ha recibido reconocimientos como el Avery Fisher Career Grant (1990), el Avery Fisher Prize (2008) y el nombramiento como “Instrumentista del Año” por Musical America (2012). Toca un violín Stradivarius “Countess Polignac” de 1699, así como un Antonio Stradivari de Cremona de 1719, con el apoyo de Rare Violins In Consortium, Artists and Benefactors Collaborative.

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