
Director TITULAR

Sylvain Gasançon: una batuta que apuesta por la curiosidad musical
"Una orquesta debe preservar la tradición, pero también abrir espacio a la música de su tiempo."
Sylvain Gasançon se ha consolidado como una figura destacada de la dirección orquestal contemporánea. Nacido en Metz, Francia, combina una sólida formación académica con una visión amplia del repertorio (abarca desde el barroco hasta la música contemporánea). Su trayectoria internacional y su trabajo al frente de la OFUNAM reflejan un interés constante por equilibrar las grandes obras de tradición con la creación musical de nuestro tiempo. La crítica ha destacado la claridad de sus interpretaciones, el cuidado del color orquestal y la coherencia de sus planteamientos musicales.
Su vínculo con México comenzó en 2005, cuando obtuvo el Primer Premio del Concurso Internacional de Dirección Eduardo Mata. Con el paso de los años regresó en numerosas ocasiones como director huésped de la OFUNAM, hasta asumir en 2023 la dirección artística de la orquesta, fortaleciendo una relación construida durante casi dos décadas.
Durante su gestión en la OFUNAM ha impulsado la presencia de compositores y compositoras contemporáneos, así como estrenos mundiales y obras mexicanas. Para Gasançon, la música mantiene su vitalidad cuando dialoga con la sociedad y con el momento histórico en que se interpreta.
Su formación integra estudios de violín, dirección orquestal, análisis musical, musicología y literatura. Esta diversidad de intereses se traduce en una lectura rigurosa de las partituras y en una atención especial al sonido de la orquesta como un organismo vivo y expresivo.
Uno de los rasgos más visibles de su trabajo es su compromiso con la renovación del repertorio. En distintas entrevistas ha señalado que una orquesta no debe limitarse a interpretar únicamente las obras más conocidas. Considera que los músicos tienen la responsabilidad de explorar nuevos lenguajes y ofrecer al público experiencias distintas.
Defiende la idea de que la música clásica es un arte vivo, en el que las obras contemporáneas deben convivir con las grandes partituras del pasado. Su trabajo demuestra que preservar la tradición también implica impulsar la creación y ampliar los horizontes de escucha para las nuevas generaciones.
A lo largo de su trayectoria ha colaborado con importantes orquestas de Europa, América y Asia, además de trabajar junto a destacados solistas como Martha Argerich, Leonidas Kavakos, Gidon Kremer, Nikolaj Szeps-Znaider, Nobuyuki Tsuji y Gil Shaham.


