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TERCERA TEMPORADA 2022. OFUNAM
Programa 3.

FESTIVAL CULTURA UNAM

Marchas de duelo y de ira

   Arturo Márquez (1950)

Four Sea Interludes de Peter Grimes, Op. 33a

   Benjamin Britten (1913-1976)

Sinfonía núm. 2 en re mayor, Op. 43

   Jean Sibelius (1865-1957)

Iván López Reynoso, director huésped

1 de octubre, 2022.      20:00 horas

2 de octubre, 2022.      12:00 horas

Sala Nezahualcóyotl. CCU

$240.00       $160.00       $100.00

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TERCERA TEMPORADA, Programa 3. Márquez, Britten, Sibelius.

Programa 3. Festival CulturaUNAM
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Arturo Márquez, Benjamin Britten, Jean Sibelius

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Programa 3. Festival CulturaUNAM
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Iván López Reynoso, dirctor huésped.

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Programa 3. Festival CulturaUNAM
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Jean Sibelius (1865-1957) Sinfonía núm. 2 en re mayor, Op. 43

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Arturo Márquez, Benjamin Britten, Jean Sibelius

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Programa 3

Arturo Márquez, Benjamin Britten, Jean Sibelius

Iván López Reynoso dirige un programa con tres obras interesantes y que, al mismo tiempo, encierran un grito “de protesta”. De Arturo Márquez sus Marchas de duelo y de ira; de Benjamin Britten los Cuatro interludios marinos de la ópera Peter Grimes; y de Jean Sibelius, compositor al que recordamos en su 75vo. aniversario luctuoso, su Sinfonía núm. 2.

ARTURO MÁRQUEZ. Marchas de duelo y de ira.

El caso de Arturo Márquez ha sido, tal vez, el más singular en el panorama de la música mexicana actual. Después de comenzar una carrera creativa dentro de los parámetros vanguardistas de su tiempo, la composición casi casual de su primer par de danzones (el Primero aún bajo una ética moderna, para saxofón y sonidos electrónicos y el Segundo, compuesto por encargo de la OFUNAM y estrenado por ésta con Francisco Savín al frente, antes de convertirse en la obra mexicana de concierto más popular y tocada en todo el mundo, después de Huapango de José Pablo Moncayo) lo colocó en un nivel de popularidad inusitada que ya no fue superada con la composición de sus otros seis danzones orquestales para diversas dotaciones; espléndidas obras pero que ya no encontraron la misma respuesta de popularidad como Danzón núm. 2.

En los últimos años, Márquez ha escrito una serie de obras que se distinguen por su compromiso político y su interés en presentar, con música, una temática histórica; entre las primeras podemos citar: “La pasión según Marcos”, “Leyenda de Miliano o Alas” (a Malala); y entre las segundas, la “Cantata de Juárez a Maximiliano” o “Goyas por encargo” y celebración de la UNAM. Asimismo, incluyamos en las primeras Marchas de duelo e ira que, por encargo de la UNAM, Márquez compuso en 2008 para conmemorar los 40 años de la Matanza Estudiantil de Tlatelolco en 1968, de la que ahora se conmemoran los 50 años, aniversario que también dió origen a la conformación de este programa inaugural de la presente temporada.

Con un estilo y contenido musical sobrio y dramático, lejano a los toques folclóricos que casi todos asocian con la música de Arturo Márquez, Marchas de duelo e ira es una obra programática de gran efectividad que hace un guiño de ojos a nuestro tiempo y no debe sorprendernos escuchar un curioso ritmo que podría traducirse por el ya arraigado lema “voto por voto, casilla por casilla”; el cual marcó nuestra historia política hace unos años.

El estreno mundial se realizó el 18 de octubre de 2008, con la OFUNAM bajo la dirección de Alun Francis, la obra fue un encargo de la Dirección de Actividades Musicales de la UNAM, a cuarenta años de distancia del deplorable 2 de octubre de 1968. En 2013 la obra fue dirigida por Enrique Barrios y en el 2018 por Ludwig Carrasco.

“Escucho con atención a los jóvenes y, tengo que decirlo, lo mejor de esta generación son esos atrevimientos musicales. Arriesgarse a hacer algo nuevo es hacer camino”

Arturo Márquez

"Si no hay gente que proponga nuevas vertientes, la tradición se vuelve pieza de museo”

Arturo Márquez

BENJAMIN BRITTEN. Four Sea Interludes de Peter Grimes, Op. 33a

Benjamin Britten, compositor, pianista y director de orquesta. Alumno de personalidades como Frank Bridge, John Ireland y Ralph Vaughan Williams. Siempre quiso estudiar con Alban Berg, lo cual no era bien visto, en esos momentos, por la sociedad británica.

En julio de 1976 recibió el título de Barón Britten de Aldeburgh, siendo el primer músico o compositor que recibió un título nobiliario, 5 meses después falleció a consecuencia de una insuficiencia cardiaca.

Considerado uno de los grandes compositores del siglo XX, autor de obras como la Guía orquestal para jóvenes, la Sinfonía simple, Las Iluminaciones, Peter Grimes, La violación de Lucrecia, el Requiem de guerra, entre otras. Es muy complicado mencionar la corriente, o el tipo, musical al que perteneció, debido a que en su música encontramos desde elementos de lo más tradicionales hasta momentos influenciados por el dodecafonismo y la atonalidad.

Britten logró ser aceptado en su condición de homosexual, con el paso del tiempo, por la puritana sociedad inglesa, quien siempre murmuró en lo bajito respecto a su relación con el tenor Peter Pears, su compañero (pareja) de toda la vida, y protagonista en la mayoría de sus óperas.

Peter Grimes fue la primera ópera de Britten con un total éxito, tanto por la aceptación del público como de la crítica especializada; además de ser considerada una de las mejores del siglo XX. Ópera en tres actos con música de Benjamin Britten y libreto en inglés de Montagu Slater con la ayuda de Britten, Peter Pears, Ronald Duncan y Eric Crozier, basado en el poema “The Borough” de George Crabbe.

Peter Grimes se estrenó el 7 de junio de 1945 en el Teatro Sadler's Wells de Londres, dirigida por Reginald Goodall. La ópera fue encargada por la Koussevitzky Music Foundations y está "dedicado a la memoria de Natalie Koussevitzky", esposa del director estadounidense nacido en Rusia, Sergei Koussevitzky.

Los cuatro interludios marinos fueron escritos por Britten a petición especial, debido a que el teatro en donde se llevó a cabo el estreno carecía de la tecnología para realizar los cambios escénicos que la obra planteaba. Britten fue más allá de lo solicitado, pues, en cada uno de ellos, consiguió crear en el espectador el estado de ánimo para cada una de las escenas posteriores.

La ópera no es fácil de escuchar; sin embargo, los Cuatro interludios marinos tienen una belleza sonora y emotiva, tanto individualmente como en su conjunto. Britten nos muestra el manejo de la parte orquestal en cada uno de ellos:

  1. Amanecer, el preludio de la ópera, crea una quietud en esta parte musical, salpicada por el sonido de las olas.

  2. Mañana de domingo en la playa, comienzo del segundo acto, que representa la luz del sol que ilumina el mar calmado y las casas del pueblo. Las aves cantan y la vida cotidiana continua.

  3. Claro de luna, prólogo del acto tercero, simboliza el mismo lugar que se describió en el segundo interludio. Es el puente entre la noche y el amanecer siguiente, donde la serenidad y el silencio destacan. Es, posiblemente, el más emotivo de los cuatro interludios.

  4. La tempestad, parte musical de la escena segunda del primer acto, el viento y la lluvia terminan en una tormenta, done el protagonista, Peter Grimes, canta: “¿Qué puerto puede ofrecer paz? Lejos de las corrientes, lejos de las tormentas, ¿qué puerto puede proteger de terrores y tragedias?", antes de hundirse con su barco.

La OFUNAM interpretó, por primera vez, los Cuatro interludios marinos el 14 de noviembre de 1992, bajo la dirección de Ronald Zollman, quien cuatro años más tarde la dirige nuevamente.

“Un tema muy próximo a mi corazón—la lucha del individuo contra las masas. Cuando más despiadada es la sociedad, más despiadado es el individuo”

Benjamin Britten, acerca de Peter Grimes

“Cuando estás inmensamente lleno de energía e ideas, no quieres perder el tiempo con ejercicios elementales de dictado”

Benjamín Britten, a los 19 años durante su estancia en el Royal College of Music.

JEAN SIBELIUS. Sinfonía núm. 2 en re mayor, Op. 43.

La monumental Segunda Sinfonía de Jean Sibelius. Esta es una de las obras más populares del más importante compositor de Finlandia, cuyo 75vo aniversario luctuoso se recuerda este año en todo el mundo musical.

Sibelius fue desde su juventud un convencido nacionalista que luchaba por la defensa de su cultura y su idioma, desconocidos por la mayoría y casi clandestinos, así como por la autonomía del pueblo finlandés, que vivía dominado por el imperio ruso. Sibelius, por supuesto, combatía con sus mejores armas: algunos textos patrióticos, pero, sobre todo, su gran música. No hay que olvidar que una de esas piezas, el poema sinfónico Finlandia, se convirtió, en su versión coral, en el himno finlandés. Por ello, sus dos primeras sinfonías son consideradas obras nacionalistas y de espíritu patriótico. La Segunda Sinfonía, fundamentalmente, expresa con elocuencia su mensaje libertario en el espectacular final. Sin embargo, la obra también es una bella y reflexiva evocación del sugestivo paisaje finlandés con una maravillosa orquestación que va de lo sombrío y profundo a la brillante exaltación del último movimiento. Resulta maravilloso seguir el curso de la sinfonía y sentir como desarrolla, pausada, pacientemente, su progresiva gestación del heroico y esperanzador himno sinfónico.

El estreno de esta maravillosa obra se llevó a cabo el 8 de marzo de 1902 por la Sociedad Filarmónica de Helsinki, bajo la dirección del compositor. Después de tres interpretaciones, realizó algunos cambios en la obra, que estrenó el 10 de noviembre de 1903 en Estocolmo, bajo la dirección de Armas Järnefelt, convirtiéndose en un éxito desde el primer momento.

La Segunda sinfonía llegó a ser considerada como un símbolo de oposición al Imperio ruso, y apodada tiempo después la Sinfonía “de la Liberación”, gracias a lo escrito por el director Robert Kajanus, aunque cabe aclarar que no con la intención del compositor, quien siempre lo negó.

La OFUNAM interpretó por primera vez esta joya sinfónica el 11 de agosto de 1957 en el Palacio de Bellas Artes, bajo la dirección de Leslie Hodge, director de la Orquesta Sinfónica de Phoenix.
Desde entonces, la obra ha sido dirigida, entre otros, por: James Loughran, Okko Kamu, Jorge Velazco, Yoshimi Takeda, Alexander Myrat, Yannick Nézet-Séguin y Srba Dinic.

 

“Mi segunda sinfonía es una confesión del alma”

Jean Sibelius, sobre Sinfonía No. 2.

“El Andante es la protesta más desgarrada contra toda la injusticia que amenaza en la actualidad con privar a la dom. luz y a nuestras flores de su aroma. ... El scherzo da una imagen de preparación frenética. Todos apilan su paja en el pajar, todas las fibras se tensan y cada segundo parece durar una hora. Uno siente en la contrastada sección de trío con su motivo de oboe en sol mayor lo que está en juego. El final se desarrolla hacia una conclusión triunfal destinada a despertar en el oyente una imagen de perspectivas más ligeras y confiadas para el futuro”

Robert Kajanus director de la Filarmónica de Helsinki, sobre Sinfonía No. 2. De Sibelius.

NOTAS: / Roberto Smith

Las notas de Marchas de duelo y de ira (Márquez) y Sinfonía núm. 2 (Sibelius)  fueron escrita por Luis Pérez Santoja.

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Iván López Reynoso, director huésped

Iván López Reynoso realizó estudios de violín con Gellya Dubrova, de piano con Alexander Pashkov, de canto con Héctor Sosa y de dirección de orquesta con Gonzalo Romeu. Ha tomado clases con Alberto Zedda, Jean-Paul Penin, Jan Latham-Koenig y Avi Ostrowsky. Ha dirigido a la Orquesta Sinfónica de Madrid, la Filarmónica Gioachino Rossini, la Filarmónica de la UNAM, la Sinfónica Nacional y el Coro y Orquesta del Teatro de Bellas Artes, entre otras. López Reynoso tiene un especial interés por la ópera, con un repertorio operístico de más de cuarenta títulos. Ha sido director artístico interino de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, primer maestro de capilla del Teatro Estatal de Braunschweig y director asociado de la Orquesta Filarmónica de la UNAM. En 2020 fue nombrado director artístico de la Orquesta del Teatro de Bellas Artes y desde 2018 se desempeña como principal director invitado de la Oviedo Filarmonía. Recientemente ha dirigido en la Ópera de Zúrich y en la Ópera de Santa Fe.

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